jueves, 17 de diciembre de 2009

Psicología de la confianza

Para Lucia Lacková
de Jesús Ramos López

Querida Lucia:

Aprovechando que me encuentro en mi país de vacaciones ahora tengo tiempo para hacer una reflexión de algo en lo que he estado preocupado en esta última parte del año, sobre todo desde que me encuentro estudiando en Ostrava. Enlazando un poco con algunos de los temas que hemos planteado en clase de psicología contigo, me llama mucho la atención un concepto en concreto que, siendo a mi juicio uno de los más importantes para el desarrollo de las relaciones interpersonales, no se le presta la atención suficiente: la confianza. En mi universidad de España, he tenido asignaturas que llevaban por título términos como Personalidad, Emoción, Desarrollo, Motivación etc etc, términos claves en el estudio del comportamiento humano, pero que sin duda creo que no son suficientes para tratar de conducir a la felicidad a una persona, que se supone que en parte la psicología debe pretender alcanzar entre sus objetivos.

Cuando uno cree que lo sabe todo, decimos que tiene confianza en sí mismo pero ¿Qué pasaría si no lleváramos razón? ¿Qué pasaría si nuestra ofuscación es tan grande que no alcanzamos ver con claridad las alternativas que otros plantean? A veces nos sobra confianza en nosotros mismos y creemos que estamos en posesión de la verdad, mientras que por otro lado podemos estar faltos de ella y no conseguir encontrar una salida a los problemas. ¿Cuál es entonces el término medio? Es curioso como con el tiempo, cuando vamos siendo mayores aprendemos a relativizar los problemas y afrontarlos con mayor confianza que las primeras veces. Me recuerda al hecho de que muchos niños lloran en su primer día de escuela, quizás por el miedo a lo desconocido o por la situación de abandono de la seguridad que les proporciona la presencia de alguien familiar. En cierto modo, quizás aun siendo adultos muchos de los estudiantes que llegamos nuevos a la ciudad podríamos tener ese sentimiento de desconsuelo y desconfianza hacia lo que no sabemos, pero afortunadamente parece que el tiempo siempre es una buena medida para acostumbrarse a las situaciones, y cualquier cosa que nos parece difícil en un principio termina por ser costumbre e incluso se puede volver una situación grata.

También, dentro de mis estudios, recuerdo algunos ejercicios de la psicología de la Ghestal que trataban de estos temas: confiar en personas de manera altruista o hacerlo en desconocidos. Me parece algo increíble en la sociedad actual, tanto Checa como Española, ya que parece ser que la confianza también es algo que tiene un precio para la sociedad, no se ofrece gratuitamente, se debe ganar o se debe demostrar que eres digno para que puedan confiar en ti. Pero ¿Es lo mismo confiar en un hermano que en un compañero de trabajo? ¿Qué debe de cumplir una persona para que sea digna de confianza para otras personas o para un grupo? Las empresas no dejan de ser un reflejo de la calle, y como ya nos comentaste, lo único que se pide son resultados, no importa el procedimiento ni el valor, ni las necesidades humanas en el proceso; tiempo insuficiente para hacer un análisis profundo real de las personas de un entorno.

Por último, quiero hacer una mención especial sobre están fechas navideñas, plagadas como viene siendo habitual cada año de una tremenda campaña de marketing tanto en las calles y grandes almacenes como en la televisión o en los anuncios que cuelgan en las paredes. Parece que la navidad es una época en el que todo el mundo debe confiar ciegamente en la buena fé de las personas ya que es un tiempo de reconciliación en el que afloran los buenos sentimientos pero….. ¿Será este producto que nos intentan vender cierto? Aún me queda la duda en estos días de sí realmente se debe dejar llevar uno por esta atmósfera de ‘paz y amor’ y olvidar todos los problemas que han quedando atrás en el año, ¿Es ese es el mejor regalo? A mi parecer el mejor regalo no sé entrega envuelto un 25 de diciembre debajo del árbol, sino que se ha ido recibiendo poco a poco durante el año, en forma de amistad y de amor de los seres que más hemos sentido que queremos o por los cuales nos hemos hecho querer nosotros. No nos llevemos a engaño, navidad dura tan solo dos semanas, sino que dura todo el año. Quien tiene buenos sentimientos un 1 de enero los sigue teniendo un 31 de diciembre. A fin de cuentas, creo que queda encomendarse a lo único que se puede confiar porque siempre va a estar rigiendo nuestras vidas: el tiempo, porque sólo él nos quita o da la razón, y eso es lo único que podemos esperar con firmeza para el próximo año.

Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo

Xexu